SOBRE LA PRIMAVERA.
Cuentos de primavera
Desde los tiempos más remotos, el hombre ha creado mitos y leyendas para explicar lo que no puede comprender del mundo que le rodea. Así, la humanidad ha mitificado desde la salida y la puesta de sol, hasta los fenómenos atmosféricos, el crecimiento de las plantas o el nacimiento y la muerte.
Una de las civilizaciones más creativas en este sentido fue, sin duda, la magnífica y siempre sorprendente sociedad griega. La mitología que desarrollaron nuestros antepasados es, cuanto menos, fascinante…
En este contexto, la primavera se configura como la estación del renacimiento en la mayoría de las religiones antiguas, incluida la griega. Una vez más se produce el milagro de la vida, renacen los nuevos brotes, hay cosecha, frutos… retorna el esplendor de la Naturaleza.
Ovidio recogió en sus Metamorfosis todas las leyendas y mitos que conocía de manera natural el pueblo griego. También conocemos de estos mitos a través de grandes literatos que nos dejaron en su legado el conocimiento de esta grandiosa cultura.
Cuenta Homero que en el sureste de Europa hubo un tiempo en el que reinaba la eterna primavera. La hierba siempre era verde y espesa y las flores nunca marchitaban. No existía el invierno, ni la tierra yerma, ni el hambre.
La artífice de tanta maravilla era Démeter (1), la cuarta esposa de Zeus (3). De este matrimonio nació Core, luego llamada Perséfone (2), una hermosa joven adorada por su madre que solía acercarse a un campo repleto de flores a jugar.
Cuentan los mitos, que un desafortunado día pasó por allí el temible Hades (4) subido en un gran carro tirado por caballos. El dios quedó encandilado de la belleza y dulzura de Perséfone (2) y la raptó para llevarla consigo a su reino, al inframundo.
Deméter, al no encontrar a su hija y con una antorcha en cada mano, emprendió una peregrinación por todo el mundo descuidando los pastos y cosechas y castigando a la tierra con sequías y heladas. Ésta quedó desolada y sin ningún fruto ya que, privada de su mano fecunda, se seca y las plantas no crecen. Cuando por fin descubrió la pista del destino de su preciada hija, irritada por la ofensa, Démeter decidió dirigirse a Zeus para que le devolviese a su hija. Ante este desastre Zeus se vio obligado a intervenir pero no pudo devolverle la hija a su madre porque Perséfone ya había probado el fruto de los infiernos (la granada) por lo que según las leyes del inframundo le era imposible abandonar las profundidades y regresar al mundo de los vivos. Sin embargo, se pudo llegar a un acuerdo: una parte del año Perséfone lo pasaría con su esposo y, la otra parte, con su madre.
Lo que este mito indica es que cuando Perséfone regresa con su madre, Démeter muestra su alegría haciendo reverdecer la tierra, con flores y frutos. Por el contrario, cuando la joven desciende al subterráneo, el descontento de su madre se demuestra en la tristeza del otoño y el invierno. Así se renueva anualmente el ciclo de las estaciones y así explicaban los griegos la sucesión de ellas: el otoño y el invierno son tristes y oscuros como el corazón de Deméter al estar separada de su hija. La alegría y la serenidad retornan cuando vuelve con ella.
Las diosas Démeter y Perséfone representaban para los pueblos de la antigüedad los poderes de la naturaleza, su transformación y la emergencia cíclica. En la antigua Grecia, el primer día de la primavera era el día en que Perséfone, prisionera bajo tierra durante seis meses, volvía al regazo de Démeter, su madre.
Referencias: Los dioses y sus símbolos
(1) Démeter (Ceres)
Diosa de la fecundidad de los campos, la Madre Tierra, diosa del trigo, que proporciona el pan. En la mitología latina es Ceres, que está representada como una digna matrona que porta dos antorchas, símbolo de nacimiento y de luz.
(2)Perséfone(Proserpina)
Representa a la primavera. Para los romanos era Proserpina.
(3)Zeus(Júpiter)
Padre de los dioses, dueño y señor del cielo.
(4)Hades (Plutón)
Dios de los infiernos que rige en el Tártaro o Mundo de los Muertos.
Tradiciones lejanas
Mahoma decía: "No hay gota en los mares, ni fruto en los árboles, ni planta en la tierra que no tenga en cada semilla un ángel que cuide de ella". La naturaleza está entonces ligada a lo sagrado y protegida por los guardianes de dios para que al hombre no le falte el sustento. Para algunos pueblos eslavos y escandinavos, por ejemplo, los templos consagrados a sus dioses eran bosques, lagos y árboles sagrados, pero todos celebraban festivales que podían durar semanas porque para todos los pueblos la primavera siempre era algo festivo.
En chino, la Fiesta de la Primavera se llama "Chun Jie". Se trata de una festividad antiquísima cuyos orígenes se remontan a los rituales con que se veneraba a las divinidades y a los antepasados. La Fiesta de la Primavera se conoce también como "Guonian", o sobrevivir a "Nian".
Circulan dos versiones sobre el origen del "Nian". Una de ellas, afirma que en la antigüedad hubo un feroz monstruo llamado "Nian" que en la última noche del año lunar iba de aldea en aldea y de casa en casa buscando personas para saciar su hambre. Una de esas noches, "Nian" llegó a una aldea y vio a dos pastorcitos jugando con látigos; al oír sus chasquidos, huyó aterrorizado. En la segunda aldea que visitó y cerca de la entrada de una casa, vio una prenda de ropa roja tendida. Sin saber de qué se trataba, echó a correr despavorido. Al llegar a la tercera aldea, la luz de los faroles de una casa lo deslumbró y el monstruo volvió a salir corriendo.
Así fue como la gente supo que "Nian" tenía miedo de los chasquidos, el color rojo y los faroles. Desde entonces, para ahuyentarlo y protegerse de él, la gente comenzó a tirar petardos, a colgar tiras de papel rojo y a encender faroles. Poco a poco, todo eso fue convirtiéndose en una manera de celebrar el comienzo del Año Nuevo Lunar.
Según otra versión, el origen de la Fiesta de la Primavera está relacionado con la agricultura. Por una parte, el carácter chino "Nian" significa "año"; por otra, los cereales se cosechan una vez al año. Con el tiempo, el comienzo del año lunar habría ido asociándose con la reanudación de las labores agrícolas, un momento muy oportuno para celebrar una gran fiesta y pedir buenas cosechas.
Con el paso del tiempo, las costumbres relacionadas con la celebración del Año Nuevo Lunar se han diversificado mucho. Algunas han ido desapareciendo, como las prácticas supersticiosas con las que se veneraba a las divinidades; en cambio, las más sanas y divertidas se han conservado hasta nuestros días. En efecto, al llegar esta fiesta es costumbre colgar en las casas el carácter chino "fu" y tiras de papel rojo, preparar ravioles y "niangao"(una comida elaborada con arroz glutinoso), así como pasar la última noche del año lunar sin dormir.