La Balneoterapia en geriatría
Gracias al avance de la ciencia, una muestra más de cómo mejorar nuestro nivel de vida, no sólo para prevenir y curar dolencias, sino también para alejarnos, aunque sólo sea por un momento, del agotamiento del trabajo y el ajetreo de la vida modernas.
Se entiende por Balneoterapia a la aplicación terapéutica de las aguas
mineromedicinales, junto a las circunstancias ambientales que las rodean.
Este tratamiento, en cooperación con la Geriatría, aporta muchos beneficios
en dolencias específicas de la vejez, complementando y potenciando otras
medidas terapéuticas, valorándose cada vez más su aplicación para prevenir y
potenciar la rehabilitación.
De hecho, hay un aumento considerable de asistentes mayores de 65 años a los
balnearios, en treinta años se ha duplicado el porcentaje y se calcula que
dentro de diez años serán más de la mitad de la clientela.
Esta evolución no sólo se debe al incremento en el envejecimiento de la
población de los últimos años, sino a una mayor adaptación de la cura
balnearia a los objetivos de la Geriatría.
Uno de los beneficios de este tratamiento será la redución del consumo de
medicamentos, como demuestran diferentes estudios europeos sobre su consumo,
pudiendo descender casi un 30% en mayores de 65 años.
Son conocidos los funestos efectos del sedentarismo y la inmovilidad sobre
el envejecimiento de huesos y articulaciones; el descanso prolongado
facilita el desarrollo de la artrosis, siendo necesario el movimiento para
la nutrición del cartílago y evitar las atrofias. Estos movimientos no
pueden ser demasiado fuertes, por lo que está especialmente indicado el
realizarlos bajo el agua, donde la disminución del peso corporal da una
mayor libertad y amplitud de movimientos.
La Kineobalneoterapia constituye una de las formas más eficaces de las curas
en Geriatía; ésto es la utilización de las propiedades físico-químicas de un
agua termal, aprovechando los efectos de la presión y la temperatura del
agua.
Ingerir ciertas aguas contribuirá a la rehidratación y remineralización de
una persona de edad avanzada, siendo éstas las que mayor riesgo tienen de
que exista un déficit en su organismo de tales sustancias. También la
temperatura del agua será importante, como por ejemplo el efecto
vasodilatador del agua caliente, que mejora la circulación periférica,
además de su acción analgésica y relajante.
Hemos visto pues, gracias al avance de la ciencia una muestra más de cómo
mejorar nuestro nivel de vida, no sólo para prevenir y curar dolencias, sino
también para alejarnos, aunque sólo sea por un momento, del agotamiento del
trabajo y el ajetreo de la vida moderna, y en definitiva, ser quizá un poco
más felices...